
Gracias Maria, gracias por enseñarme a querer callando, a llorar por dentro y aguantar las ganas de estar con alguien con mucha dignidad, a desear un abrazo en los momentos más tristes, a necesitar un beso de la tu humilde boca para volver a respirar después de los malos momentos. Gracias Maria, por ser como eres, por ser tan especial y infinitamente importante para mi, la verdad Maria, pienso que no te quiero más por la simple razón que eres imposible e inalcanzable para mi, y que me haría daño a mi mismo con falsas ilusiones al recibir una de tus ignorantes miradas, un simple golpecito involuntario con el codo o una pisadita, no quiero tener que sufrir más por una chica, no necesito querer especialmente a alguien para decirle que la deseo al mi vera, ahora mismo diría que te amo, que me ha encantado tener que oír tu vocecita dulce y suave gritándome en la oreja para que te pudiera oír en plena feria, y que, como ya sabes, lo pasaré fatal, sabiendo que sigues en otra provincia, y que, posiblemente, te olvides de mi, pero, tu te lo mereces todo, todo y más, porque a tu lado la gente es especial, es más magnífica de lo que nunca ha sido, ya que tu, nos haces sentir bien a todos, y nos quieres por como somos, y no por la ropa que llevemos, o el peinado que tenemos, así pues, tu y solo tu, nos haces sentir un poco más personas de lo que nunca seremos. Por todo esto y más cosas que aún te escondo, te quiero agradecer ahora más que nunca, lo mucho que para mi significas.





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