Un hombre de carácter podrá ser derrotado, pero jamás destruido...

lunes, 26 de enero de 2009

Estar enamorado


Cada noche me siento en mi cama y empiezo a pensar en ti. Todos tus recuerdos son buenos. Aún no he encontrado ninguno malo. Escribo y escribo y no encuentro las palabras adecuadas para expresar lo que siento. Cada ratito miro hacia la puerta. No sé por qué lo hago. Creo que es porque espero verte aparecer por ella. Sé que es imposible, pero yo miro y miro y vuelvo a mirar. Pienso en que te acercas despacio a mi cama, te sientas en ella y me rozas la cara con tu dulce mano. Me preguntas qué me pasa y yo no quiero responder, no quiero volver a ahogarte con mis penas, pero finalmente estallo a llorar en tus brazos. Siento tu pecho que me aprieta, tus manos que me cubren. Huelo tu pelo y me siento seguro. Qué es lo que me pasaba. Lo que me pasaba era que sentía una llama de amor tan fuerte dentro de mí que no sabe cómo salir. Es como una fuerza en mi interior que no se controla. A veces me gustaría no quererte tanto porque el dolor que siento en mi interior cuando no estás a mi lado me hace mucho daño. Este querer tan fuerte que tengo hacia a ti a veces me da miedo. Sólo de pensar que encontraras otro que te gustara más que yo, entonces esa fuerza en mi interior, ese querer estallaría. Me ahogaría en un mundo de amargura, de lágrimas y de soledad, y juro por Dios que nunca más dejaría que me pasara lo que me está pasando contigo, porque es una cosa que duele, que daña y que sólo lo puede entender quien está enamorado.

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